Hay una señal que casi todos conocemos: vas a abrir una aplicación y tarda una eternidad. Luego intentas tomar una foto y aparece el aviso de que no hay espacio. En ese momento muchos piensan que llegó la hora de cambiar de celular, pero no siempre es así.
Con el paso de los meses es normal que el almacenamiento se llene y el equipo empiece a responder más despacio. La buena noticia es que, con unos cuantos ajustes, puedes recuperar espacio y hacer que vuelva a funcionar mejor.